FRANCISCO CASTRO

Francisco Castro

 

Nació en Córdoba en 1971.

Está más claro que el agua que la disciplina pictórica de la acuarela es complicada, y que la fórmula secreta de su perfección es una búsqueda constante que vertebra la obra de Francisco Castro.

Así, tanto en su estudio de Madrid, como en el de Caminha (norte de Portugal), Castro trata la acuarela con el respeto que sólo se consigue desde la humildad y la investigación. Dicha actitud se concreta en un cuidado extremo del papel, el control del agua, la selección con lupa del pigmento y el frágil equilibro de superponer capas de húmedo sobre húmedo.

A sus acuarelas le nacen, fruto de este procedimiento profesional y poético, atmósferas de espacio para un paisaje que compite con el paisaje, trazos limpios como manantiales vírgenes, delicadezas conceptuales que sintetizan mucho en poco; en definitiva, un corpus pictórico planificado desde el respeto del creador al interior del observador, que siempre contempla un no sé qué enigmático, sencillo y puro.

Sus modelos son los bosques quietos de profundidad infinita, las marinas que se nos presentan con otros ojos, los troncos apilados en el orden de una creación, las cálidas nevadas espirituales, el alargado vivir de esbeltos cipreses y la invisible presencia del ser humano que, paradójicamente, impregna de humanidad todo lo que Francisco Castro crea.

Y quizá, en ese diálogo imposible entre la naturaleza y el hombre ausente, radique el éxito de su secreto. Porque desde el horizonte de su obra nos transmite sentimientos que nos susurran a los ojos palabras de colores tranquilos. En cada uno de sus paisajes existe una reflexión, un interés por captar las calidades y los matices, desde una gradación extremadamente precisa de la luz, que es la que crea sensaciones de espacio y distancia.

 

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2017-10-31T10:32:04+00:00